jueves, 23 de octubre de 2008

Contestación a Sarkozy: La rebelión de las clases medias se producirá, es inevitable

Ya lo ha dicho el neocomunista o neofascista (lo mismo da) Sarkozy, que se gusta a sí mismo y se desboca por la verborragia, lo que temen es una rebelión de las clases medias. Dice que si fracasan en la Cumbre habrá una revuelta popular y de las clases medias. Fracasarán y habrá esa rebelión pacífica, liberadora, alegre y llena de responsabilidad.
En la mediocridad abrumadora de la actual clase política mundial destaca por su inconsistencia el presidente francés, Nicolás Sarkozy, que, encantando de haberse conocido, se muestra bien dispuesto a arruinar a los franceses, a los europeos y a todo el Continente, abrurriéndonos, de paso, con su vacua verborragia. Pero, en cuanto miembro de la casta parasitaria actual, ha cometido un error imperdonable: ha desvelado el miedo que les atenaza, que las clases medias se nieguen a pagar la abultada factura que nos están endosando a nosotros y a nuestros hijos. Hoy se anuncia otra depredación en Estados Unidos.
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2 comentarios:

Elena Nito Del Bosque dijo...

Este chulo francés parecía una cosa y ha resultado ser un intervencionista declarado. A mí, que los franceses sigan queriendo ser expoliados, me importa más bien poco. Lo que no deseo es ni cumbres a las que asista el prepotente húngaro ni pagar de mi bolsillo las malas gestiones de los que han defendido la socialdemocracia con uñas y dientes. Que me devuelvan mi dinero.

jabier dijo...

Prepotente húngaro, vaya, me parecía que hace poco más de un año se le pedían otros cien mil hijos de San Luis para finiquitar zetaperismos. En un año se pasa de ser la esperanza blanca a ser tachado de traidor y avanzadilla del bolchevismo tártaro. Si no se toca el bolsillo del liberal está muy cómodo con el conservador. En este mainstream global del desaliento capitalista no encuentro que la corrupta socialdemocracia sea el factor principal que de tono al apocalipsis. Si en cambio que es mercancía del neoconservadurismo en alegre concubinato con la ultraliberalidad de bolsillos y bolsas.

Salud y entropía.